Le Relais Saint Charles se ubica en pleno corazón de París, a solo un paseo de 15 minutos de la emblemática Torre Eiffel y del parque Champ de Mars. A unos 600 metros fluye el río Sena, mientras que los Inválidos quedan a una caminata aproximada de 20 minutos. Justo frente al hotel está la estación de metro Dupleix, que conecta directamente con Montparnasse y el Arco del Triunfo.
Las habitaciones destacan por su aislamiento acústico y aire acondicionado, decoradas con un estilo contemporáneo y suelos alfombrados. Todas son accesibles mediante ascensor e incluyen baño privado equipado con bañera o ducha tipo walk-in, además de artículos básicos como jabón y gorro para la ducha. En cada habitación hay televisión satelital, radio y un set para preparar café o té.
Para mayor comodidad, disponen también de zona separada para relajarse y escritorio. Entre las facilidades adicionales figuran caja fuerte personal, tendedero portátil dentro del cuarto, plancha con tabla (disponible en la habitación), ropa de cama hipoalergénica acompañada por almohadas antialérgicas y albornoces.
El acceso a internet inalámbrico es gratuito tanto en las estancias como en las áreas comunes. El establecimiento está adaptado para personas con movilidad reducida. Se trata de un espacio libre de humo aunque cuenta con área designada para fumadores.
Cada mañana se sirve desayuno buffet bajo una bóveda que da carácter al comedor principal del hotel. La recepción funciona las 24 horas ofreciendo servicios como concierge o llamadas despertador bajo petición. La seguridad queda garantizada gracias a un sistema alarmante, los pagos pueden realizarse sin efectivo mediante tarjetas u otros métodos electrónicos.
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El hotel estaba justo frente a la estación de metro, a unos 20 minutos caminando de la Torre Eiffel y con muchos cafés cerca. En recepción, Elmira fue muy amable, informativa y siempre dispuesta a ayudar. Había un guardarropa para dejar las maletas el último día, lo que resultó muy práctico. La habitación era limpia, amplia y bien equipada, con un baño de buena calidad y una cama cómoda con almohadas agradables. El desayuno tenía bastante variedad, aunque faltaban verduras frescas como tomate o pepino.






