Le Relais Saint-Germain se encuentra en una casa del siglo XVII, a solo cinco minutos a pie de la estación de metro Saint-Germain-des-Près. Muy cerca están el Museo de la Edad Media, a 450 metros, y el Jardín de Luxemburgo, accesible en unos cinco minutos caminando.
Las habitaciones destacan por su elegancia y detalles originales como vigas de madera y mobiliario antiguo. Los suelos son de moqueta o parquet. Cada estancia cuenta con aire acondicionado, aislamiento acústico, caja fuerte y minibar. Desde las ventanas se puede disfrutar de vistas urbanas.
El baño está revestido en mármol e incluye bañera o ducha, secador de pelo así como albornoces y zapatillas disponibles en la zona del dormitorio. Además, los huéspedes disponen de televisión LCD con pantalla plana, conexión Wi-Fi sin coste adicional y set para preparar café o té.
Entre otros elementos estándar figuran despertador, escritorio y botella de agua mineral. En las instalaciones hay una terraza soleada ideal para relajarse al aire libre.
Todas las mañanas se sirve un desayuno continental en un comedor ambientado con estilo años treinta. Por su parte, el restaurante Le Comptoir propone platos internacionales elaborados con ingredientes frescos, cuando hace buen tiempo es posible comer en la terraza exterior.
La recepción funciona las 24 horas ofreciendo servicio de conserjería e incluso cuidado infantil bajo petición. También organizan traslados desde el aeropuerto mediante taxi previa reserva.
El hotel acepta pagos electrónicos e implementa medidas sanitarias como vigilancia continua y suministro gratuito de mascarillas para garantizar la seguridad durante toda la estancia.
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El alojamiento se situó en una zona preciosa y céntrica de París, muy cerca de numerosos restaurantes y puntos turísticos. Las habitaciones resultaron amplias y bien equipadas, con ventanas dobles que garantizaban un ambiente tranquilo. El desayuno ofreció productos de alta calidad, con la opción de disfrutarlo en la habitación o en el animado bistró adjunto. El personal mostró una atención amable y servicial, cuidando detalles como albornoces, dulces y varias almohadas para mayor comodidad. Además, un área de descanso junto a la recepción contribuyó a crear un ambiente acogedor durante toda la estancia.















